A día de hoy hay cientos de aplicaciones y tecnologías que en teoría han de hacernos la vida más feliz… pero, cuando comenzamos a trabajar y tenemos que comenzar a abrir programas para ir viendo cómo va el negocio, o para ejecutar tareas diarias, y el número de dispositivos y de aplicaciones tiende a expandirse… la cosa empieza a degenerar.

Llegas al trabajo y lo primero es comenzar por los mails, para eso ingresamos en nuestro proveedor habitual, a ser posible uno que integre nuestras diferentes cuentas, porque si cada cuenta está en servicios distintos empieza a complicarse el tema.  Luego la gestión de tareas: el todoist, wunderlist, any.do o apple reminders… para ver qué has planificado (si eres de los previsores) o a una mala, comenzar a planificar…

Después miras el Google Calendar o aplicación similar a ver cómo llevas las citas, pero, si dispones de un CRM pues te identificas, entras y miras también cómo llevas la agenda o lista de tareas de clientes…  Bueno, ¿y si eres gerente de la empresa? ¿no te gustaría saber cómo van las redes sociales? A ver cómo lo lleva la persona encargada, probamos primero twitter, luego facebook, después instagram, … ah!  ¿Y las ventas? ¿Me tengo que identificar en el prestashop para saber si se ha vendido algo durante el fin de semana por la web?  El departamento de ventas… ¿cómo irá? ¿estará cerrando con el ratio adecuado? ¿se visita lo suficiente? ¿estamos captando clientes nuevos?

El stock… ¿se comunica con todas las salidas del mismo, esto es: web, tienda, almacén…?  O lo llevas con un excel, o peor, a mano. A todo ésto aún no nos hemos puesto a trabajar… y lo peor es que tampoco tenemos muy claro por dónde empezar.  Y es que gastamos muchas horas en estas tareas poco productivas que sólo nos generan confusión y más dispersión.  ¿Y las cuentas? Cómo estaremos de tesorería en cada una de las cuentas, ¿y los pagos correctamente atendidos? Entras y sales de cada servicio, ¿cuántas veces? ¿recuerdas para qué has empezado este paseíllo? ¿no te sientes identificado? Pues que sepas que hay una forma más inteligente de gestionar todo ésto.

A día de hoy debemos tener centralizada la información, dado que sin ésto, ninguna decisión podrá ser tomada con acierto, y no podremos ahorrar trabajo inútil, por tanto, para ser más productivos hemos de invertir en la implantación de las tecnologías adecuadas, que se integren unas con otras y que nos aporten foco y nos provean de los datos adecuados para poder determinar la dirección del negocio.